36 pensamientos de Quevedo

El genial escritor del Siglo de Oro español, Francisco de Quevedo, tenía fama de ser muy hábil tanto con el sable como con la lengua, por lo que nos dejó un gran legado de frases de aguda inteligencia, pero en este caso sólo mostraremos un pequeño grupo de ellas extraído de sus obras. Quevedo tenía la habilidad de decir mucho con pocas palabras, por ello estas frases encierran en sí mismas mucha sabiduría compactada, de nosotros depende sacar alguna enseñanza. Disfrutemos de ellas…

  • El amor es fe y no ciencia.
  • Sólo el que manda con amor es servido con lealtad.
  • Una sola piedra puede desmoronar un edificio.
  • Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.
  • Menos mal hacen los delincuentes que un mal juez.
  • Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan.
  • Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.
  • Siempre se ha de conservar el temor, mas jamás se deberá mostrar.
  • Lo más seguro es no ponerse en peligro.
  • El hombre va como los peones: de casilla en casilla sin poder atrapar a la dama.
  • No es menos ofensiva arma la caricia en las mujeres, que la espada en los hombres.
  • No es el filósofo el que sabe dónde está el tesoro sino el que trabaja y lo saca.
  • El ocio es la pérdida del salario.
  • No se debe mostrar la verdad desnuda, sino en camisa.
  • No hay cosa que más avive el amor que el temor de perder al ser amado.
  • Creyendo lo peor, casi siempre se acierta.
  • Si quieres que te sigan las mujeres, ponte delante de ellas.
  • El amigo interesado mira a su amor propio; el verdadero, sólo al bien del amigo.
  • El amor es la última filosofía de la tierra y del cielo.
  • Más fácil es escribir contra la soberbia que vencerla.
  • El exceso es el veneno de la razón.
  • El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos.
  • No es dichoso aquél a quien la fortuna no puede dar más, sino aquel a quien no puede quitar nada.
  • El valiente tiene miedo del contrario; el cobarde, de su propio temor.
  • Hay libros cortos que, para entenderlos como se merecen, se necesita una vida muy larga.
  • La posesión de la salud es como la de la hacienda, que se goza gastándola, y si no se gasta no se goza.
  • La soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió.
  • Lo mucho se vuelve poco con desear otro poco más.
  • No hay verdadero amor donde hay alguna sospecha.
  • Poderoso caballero don Dinero.
  • Por nuestra codicia lo mucho es poco; por nuestra necesidad lo poco es mucho.
  • Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo.
  • Todos anhelamos llegar a viejos y todos hemos negado que ya hemos llegado.
  • Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen.
  • Uno a uno, todos somos mortales; juntos, somos eternos.
  • Vive sólo para ti si pudieres, pues sólo para ti si mueres, mueres.

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