Nora, Eugenio G. de

Eugenio García de Nora, escritor comprometido y existencialista, nació en un pequeño pueblo leonés llamado Zacos, el 13 de noviembre de 1923, y murió en Madrid, el 2 de mayo de 2018, dejando tras de sí una huella imborrable en la literatura española. Se licenció y doctoró en Filología románica, y ejerció como profesor de Literatura española en la Universidad de Berna, Suiza, durante cuatro décadas (1949-1989). Allí difundió la cultura española entre los estudiantes suizos, y mantuvo contacto con otros escritores exiliados.

Su vocación poética se manifestó desde muy joven, cuando fundó junto con sus amigos Antonio González de Lama y Victoriano Crémer la revista Espadaña en 1944. Esta publicación se convirtió en un referente de la poesía comprometida, que denunciaba la situación social y política de la España de la posguerra, y se oponía al clasicismo y al garcilasismo que predominaban entre otros poetas. Su talento literario fue reconocido con varios premios, como el Adonáis de Poesía en 1947, el Boscán en 1953 y el Castilla y León de las Letras en 2001.

Su obra poética abarca varios libros, entre los que destacan Cantos al destino (1945), Pueblo cautivo (1946), Amor prometido (1946), Contemplación del tiempo (1948), Siempre (1953) y España, pasión de vida (1953). Este último es considerado su obra maestra, en la que expresa su amor por su tierra natal, su indignación por el sufrimiento del pueblo español y su esperanza por un futuro mejor. En sus versos se percibe la influencia del paisaje castellano y la historia de España. Después de este libro, entró en una etapa de silencio creativo, que rompió en 1975 con la publicación de una antología de su obra poética titulada Poesía (1939-1964), que incluía el nuevo poemario Angulares. Su última obra fue Canción (1939-2002), publicada en 2004.

Además de poeta, Eugenio G. de Nora fue también un estudioso de la novela española de posguerra, sobre la que escribió un análisis en tres volúmenes titulado La novela española contemporánea (1958-62), basado en los principios del realismo social. Su poesía se caracteriza por un tono elegíaco y a veces escéptico, que revela una visión existencialista del mundo. Abordó temas como el amor, la muerte, el paso del tiempo y el afán de trascendencia del ser humano, además del compromiso social. Fue uno de los poetas más representativos de la llamada poesía desarraigada, según la clasificación de Dámaso Alonso.

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