Dámaso Alonso y la noción de Dios.

“Luz y sombra, dos ciervas velocísimas, huyen hacia la fuente de aguas frescas, centro de todo. ¿Vivir no es más que el roce de su viento? Fuga del viento, angustia, luz y sombra: forma de todo.”(Dámaso Alonso)

Dámaso Alonso nació en Madrid el 22 de octubre de 1898 y falleció en la misma ciudad el 25 de octubre de 1990. Considerado uno de los mejores ensayistas literarios de España, fue también un notable poeta perteneciente a la Generación del 27. Allí mismo, llegó a ser director de la Real Academia Española y de la Real Academia de la Historia. Su trayectoria fue reconocida con varios premios, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura de 1927 y el Premio Miguel de Cervantes de 1978.

Su obra poética no es muy extensa en libros, aunque sí en el tiempo, pues va desde 1921, fecha de la aparición de Poemas puros. Poemillas de la ciudad. Hasta 1975 con Dudas de amor sobre el Ser Supremo. Entre ellos aparecerían los dos libros de 1944: Oscuras noticias e Hijos de la ira, así como otros dos poemarios: Hombre y Dios, y Gozos de la vista.

Su etapa inicial, formada por dos libros Poemas puros. Poemillas de la ciudad (1921), y Oscura noticia, está compuesta por poemas juveniles, donde se pueden identificar claras huellas del modernismo, así como la influencia de Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado.

Poemas puros. Poemillas de la ciudad contiene varios temas, pero principalmente aparece la ciudad: Madrid, el amor, su novia. Y la atracción hacia lo popular. Su visión de la vida es idealizada y realista, y ya se anticipa el enfrentamiento entre el concepto religioso y el existencialista.

¿CÓMO ERA?

¿Cómo era Dios mío, cómo era?
Juan R. Jiménez

La puerta, franca.
Vino queda y suave.
Ni materia ni espíritu. Traía
una ligera inclinación de nave
y una luz matinal de claro día.
No era de ritmo, no era de armonía
ni de color. El corazón lo sabe,
pero decir cómo era no podría
porque no es forma, ni en la forma cabe.
Lengua, barro mortal, cincel inepto,
deja la flor intacta del concepto
en esta clara noche de mi boda,
y canta mansamente, humildemente,
la sensación, la sombra, el accidente,
mientras ella me llena el alma toda.

Por su parte, en Oscura noticia se incluyen tanto poemas publicados con anterioridad a la Guerra Civil, como los reunidos bajo los títulos de El viento y el verso, Estampas de primavera y Dos poemas. En el núcleo principal del libro, el propio poeta lucha por acabar los misterios esenciales que tiene el humano ante sí, tales como el destino de nuestra vida y la muerte. El título, extraído de San Juan de la Cruz, hace referencia a esa dificultad de conocer el destino humano. Ha de considerarse este un libro misceláneo compuesto por poemas de diferentes épocas.

VIDA

Entre mis manos cogí
un puñadito de tierra.
Soplaba el viento terrero.
La tierra volvió a la tierra.
Entre tus manos me tienes,
tierra soy.
El viento orea
tus dedos, largos de siglos.
Y el puñadito de arena
-grano a grano, grano a grano-
el gran viento se lo lleva.

Hijos de la ira, el cual lleva como subtítulo el de Diario íntimo, es el libro más importante de Dámaso Alonso, En el que el poeta revela su angustia por medio de imágenes grotescas. Un lenguaje cotidiano, prosaico. Y un tono fuertemente expresivo mediante la utilización del verso libre. En este poemario, el poeta pretende comprender y aceptar una nueva realidad que le resulta repugnante, pero, sin embargo, más auténtica de la que antes conocía. Y es que el contexto histórico en el que estos poemas se crean: a posguerra española y la Segunda Guerra Mundial, con sus horrores influyen en la visión pesimista de Dámaso Alonso, volviendo su anterior canto puro y bello en algo patético, increpador, ardiente y, al mismo tiempo, lleno de ternura.

INSOMNIO

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?

Un cambio más profundo llega en 1955 con la aparición de Hombre y Dios, con el que asistimos a una especie de reconciliación del poeta con su angustia y a una fusión de lo divino y lo humano. En esos momentos, Alonso considera que la idea del de Dios es una conciencia radicada en el hombre y una especie de fuente de energía interior.

HOMBRE Y DIOS

Hombre es amor. Hombre es un haz, un centro
donde se anuda el mundo. Si Hombre falla
otra vez el vacío y la batalla
del primer caos y el Dios que grita «¡Entro!»

Hombre es amor, y Dios habita dentro
de ese pecho y profundo, en él se acalla;
con esos ojos fisga, tras la valla,
su creación, atónitos de encuentro.

Amor-Hombre, total rijo sistema
yo (mi Universo). ¡Oh Dios, no me aniquiles
tú, flor inmensa que en mi insomnio creces!

Yo soy tu centro para ti, tu tema
de hondo rumiar, tu estancia y tus pensiles.
Si me deshago, tú desapareces.

En Duda y amor sobre el Ser Supremo, se plantea, de forma interrogadora y dubitativa, una relación entre el ser humanos y Dios. Este poemario es un canto a la grandeza de la criatura pues en ella participa Dios.

EL VIENTO ES UN CAN SIN DUEÑO…

El viento es un can sin dueño,
que lame la noche inmensa.
La noche no tiene sueño.
Y el hombre, entre sueños, piensa.
Y el hombre sueña, dormido,
que el viento es un can sin dueño,
que aúlla a sus pies tendido
para lamerle el ensueño.
Y aún no ha sonado la hora.
La noche no tiene sueño:
¡alerta, la veladora!

Gozos de la vista es una meditación del hombre frente a su destino. Tiene un solo sujeto, el hombre, el cual es capaz, por medio del sentido de la vista, de captar la realidad que se le ofrece como una forma de vida angustiada y sin protección.

ORACIÓN POR LA BELLEZA DE UNA MUCHACHA

Tú le diste esa ardiente simetría
de los labios, con brasa de tu hondura,
y en dos enormes cauces de negrura,
simas de infinitud, luz de tu día;

esos bultos de nieve, que bullía
al soliviar del lino la tersura,
y, prodigios de exacta arquitectura,
dos columnas que cantan tu armonía.

Ay, tú, Señor, le diste esa ladera
que en un álabe dulce se derrama,
miel secreta en el humo entre dorado.

¿A qué tu poderosa mano espera?
Mortal belleza eternidad reclama.
¡Dale la eternidad que le has negado!

Dámaso Alonso buscó, con preferencia, la emoción antes que la belleza, por ello, en sus poemas encontramos un alto grado de pasión y profundidad ya que estaban inspiradas en las vivencias de su existencia, lo que le llevó a ir evolucionando en su estilo a lo largo de su vida.

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