La poesía interior de Emily Dickinson.

Let me not thirst with this hock at my lip,
nor beg, with domains in my pocket –
(No dejes que tenga sed con este vino en mi labio
ni mendigues con tales dominios en mi bolsillo).
c.1881

Emily Dickinson fue diferente a cualquier otro poeta. Tal vez por el hecho de ser mujer en un tiempo en que esta coyuntura podía limitar, incluso anular, su libre expresión artística; quizá por su vida prosaica y sin problemas bajo el techo de la casa paterna en Amherst, Massachusetts, la misma donde nació, en 1830, y donde murió, cincuenta y seis años después, y en la que escribió prácticamente la totalidad de su obra aislada en un mundo delimitado por su hogar y los alrededores, mientras el resto del país se deshacía en una cruel guerra civil; o puede que por no ser una poeta social a la que ni las ideas, ni los valores generales e históricos influyeron en su trabajo, pues el contexto de la poética de Dickinson estuvo formado, exclusivamente, por ella misma y el entorno de su mente.

Y así Emily Dickinson se formó su propia expresión poética, la cual fue, en realidad, todo un logro del siglo XIX, con un lenguaje macizo y concluyente, en el que la mayor parte de los signos de puntuación desaparecen y son suplantados por largos guiones disruptivos, produciendo un ritmo lánguido con metros yámbicos y rimas imprecisas. Su estilo es claro y aforístico, comprimiendo los significados elementales en pocas palabras.

Aunque ahora se la considere como una de las grandes poetas de la interioridad, Dickinson publicó menos de diez poemas, de sus más de mil ochocientas composiciones, durante su vida, siendo su hermana quien, tras la muerte de Emily, llevó sus cuadernos a una editorial dándola a conocer al mundo.

Gran parte de su trabajo se dedicó a explorar la relación entre el individuo y Dios, por lo que en cierto momento y circunstancias fue considerada una poeta religiosa, sin embargo, en muchos de sus poemas se describe su propia rebelión contra ese Dios despectivo e indiferente hacia el sufrimiento humano, lo que la diferencia de otros poetas subordinados al Creador, premisa que Dickinson rechazaba pues a ella no le satisfacía que su poesía fuera un instrumento divino y desafió el dominio de Dios, negándose a someterse a su voluntad, por ser Éste distante, cruel, invasivo, insensible o vengativo, como podemos observar en el poema (754), en el que la Muerte ejecuta alegremente a las personas por encargo de Dios:

My Life had stood – a Loaded Gun –
In Corners – till a Day
The Owner passed – identified –
And carried Me away –
And now We roam in Sovereign Woods –
And now We hunt the Doe –
And every time I speak for Him
The Mountains straight reply –
And do I smile, such cordial light
Upon the Valley glow –
It is as a Vesuvian face
Had let its pleasure through –
And when at Night – Our good Day done –
I guard My Master’s Head –
’Tis better than the Eider Duck’s
Deep Pillow – to have shared –
To foe of His – I’m deadly foe –
None stir the second time –
On whom I lay a Yellow Eye –
Or an emphatic Thumb –
Though I than He – may longer live
He longer must – than I –
For I have but the power to kill,
Without – the power to die –
Mi vida se había mantenido como un arma cargada 
en los rincones, hasta que un día,
el Dueño pasó, identificado,
y me llevó.

Y ahora vagamos por bosques soberanos.
Y ahora cazamos la cierva.
Y cada vez que hablo por Él,
las montañas directamente responden.

Y si yo sonrío, tal luz cordial
sobre el valle resplandece.
Es como si una cara vesubiana
hubiera dejado pasar su placer.

Y cuando en la noche, ya cumplido nuestro buen día,
cuido la cabeza de mi amo,
es mejor que haber compartido
la profunda almohada del pato Eider.

Para su enemigo soy un enemigo mortal.
Nadie se revuelve la segunda vez
en quien pongo un ojo amarillo
o un pulgar enfático.

Aunque yo podría vivir más tiempo que Él,
Él debe vivir más tiempo que yo,
pues yo solo tengo el poder de matar
sin el poder de morir.
c. 1863

O en el caso del poema (1129) en el que asegura que la verdad, en forma de luz, causa ceguera, como le ocurrió al apóstol Pablo:

Tell all the truth but tell it slant —
Success in Circuit lies
Too bright for our infirm Delight
The Truth's superb surprise

As Lightning to the Children eased
With explanation kind
The Truth must dazzle gradually
Or every man be blind —
Decid toda la verdad, pero decidla sesgada, 
el éxito en el rodeo miente,
demasiado brillante para nuestro enfermizo deleite.
La verdad es soberbia sorpresa

cuando el relámpago a los niños calmaba
con una explicación amable.
La verdad debe deslumbrar gradualmente
o todo hombre sería ciego.
c. 1868

Otro tema estrechamente relacionado con su censura a Dios es la importancia del “yo”. Para Dickinson, el simple hecho de hablar o escribir ya es una afirmación de la propia voluntad y ella, como poeta, está obligada a explorar el “yo” y expresarlo al mundo, pues el “yo” sintetiza el universo desde la perspectiva subjetiva de sus valores y crea un juicio sobre lo que percibe. Su poesía se fundamenta en la primacía del “yo”, el cual se fortalece cuando alguna fuerza exterior intenta entrometerse, pues podrán encarcelar su cuerpo, pero no su mente, como podemos comprobar en el poema (613):

They shut me up in Prose –
As when a little Girl
They put me in the Closet –
Because they liked me “still” –

Still! Could themself have peeped –
And seen my Brain – go round –
They might as wise have lodged a Bird
For Treason – in the Pound –

Himself has but to will
And easy as a Star
Look down opon Captivity –
And laugh – No more have I –
Me encerraron en la prosa, 
como cuando de niña pequeña
me pusieron en el armario
porque me querían inmóvil,

¡silenciosa! Podrían haberse asomado
y ver mi cerebro dar vueltas.
Ellos, como sabios, podrían haber metido un pájaro,
por traición, en la jaula.

Él solo tiene que desear
y, fácil como una estrella,
mirar hacia abajo el deseo cautivo
c. 1862

Con la difusión de las teorías de la evolución de Charles Darwin a partir de 1859, la noción de una creación divina y trascendente comenzó a tambalearse, pero para Dickinson simplemente fue una reafirmación en sus propias ideas y la liberación del lenguaje y la palabra del dominio de Dios pasando a ser el resultado de la evolución del ser humano, por lo que ella pensó que el deber de todo poeta era utilizar esta facultad expresiva para recrear la relación esencial y mítica de los objetos con el mundo en un diseño abstracto de lo puramente físico con lo ideal, y ninguna herramienta mejor para ello que la metáfora, algo que podemos comprobar en el poema (254):

“Hope” is the thing with feathers -
That perches in the soul -
And sings the tune without the words -
And never stops - at all -

And sweetest - in the Gale - is heard -
And sore must be the storm -
That could abash the little Bird
That kept so many warm -

I’ve heard it in the chillest land -
And on the strangest Sea -
Yet - never - in Extremity,
It asked a crumb - of me.
La esperanza es la cosa con plumas 
que se posa en el alma
y canta la melodía sin palabras
y nunca se detiene, en absoluto.

Y lo más dulce en el vendaval es escuchado.
Y enconada debe ser la tormenta
que podría aturdir al pequeño pájaro
que mantuvo a tantos calientes.

La he escuchado en la tierra más fría
y sobre el más extraño mar,
sin embargo, nunca en el límite
pidió una migaja de mí.
c. 1861

Dickinson consideraba a la naturaleza como “una casa embrujada” donde todo es misterioso y la cual está repleta de falsos signos que un Dios ladino dispone con el único propósito de engañar al ser humano, por eso mismo, el papel del poeta no es tanto el de representar los aspectos de esa naturaleza como el de poner en evidencia el verdadero poder de la divinidad. Pero Dickinson evitó siempre en sus poemas las referencias directas a la simbología religiosa, como ocurre en el poema (986) donde describe una visita del Diablo al Paraíso sin nombrarlos:

A narrow Fellow in the Grass
Occasionally rides -
You may have met him? Did you not
His notice instant is -

The Grass divides as with a Comb,
A spotted Shaft is seen,
And then it closes at your Feet
And opens further on -

He likes a Boggy Acre -
A Floor too cool for Corn -
But when a Boy and Barefoot
I more than once at Noon

Have passed I thought a Whip Lash
Unbraiding in the Sun
When stooping to secure it
It wrinkled And was gone -

Several of Nature’s People
I know, and they know me
I feel for them a transport
Of Cordiality

But never met this Fellow
Attended or alone
Without a tighter Breathing
And Zero at the Bone.
Un delgado compañero en la hierba 
ocasionalmente pasea.
¿Puede que lo hayas conocido? No lo hiciste.
Su anuncio es inmediato:

La hierba se divide como con un peine,
un rayo moteado es visto
y luego concluye a tus pies
y se abre más lejos.

Le gusta un acre cenagoso,
una tierra demasiado fría para el maíz,
pero cuando yo era un niño descalzo,
más de una vez al medio día

al pasar noté el azote de un látigo
destrenzándose en el sol,
cuando me agachaba para asegurarlo,
se arrugaba y desaparecía.

Varios seres de la naturaleza
conozco y me conocen,
siento por ellos un éxtasis
de cordialidad,

pero nunca me encontré a este compañero,
acompañado o solo,
sin una respiración más cerrada
y nada en los huesos.
c. 1865

Dickinson empleaba la primera persona en sus poemas, lo que producía una sensación de inmediatez en un diálogo entre la poeta y los lectores, de esta forma podía escribir sobre sus experiencias y trasmitir sus sensaciones, impresiones y pensamientos, enfatizando la subjetividad y la individualidad, conceptos que consideraba esenciales para un conocimiento libre de la realidad. Y en este ejercicio de la percepción, la vista era uno de los sentidos más elementales y en una expresión esencial del propio “yo”, por lo que la ceguera llega a ser sinónimo de muerte, como ocurre en el poema (16):

I heard a Fly buzz – when I died – 
The Stillness in the Room
Was like the Stillness in the Air –
Between the Heaves of Storm –
The Eyes around – had wrung them dry –
And Breaths were gathering firm
For that last Onset – when the King
Be witnessed – in the Room –
I willed my Keepsakes – Signed away
What portions of me be
Assignable – and then it was
There interposed a Fly –
With Blue – uncertain stumbling Buzz –
Between the light – and me –
And then the Windows failed – and then
I could not see to see –
Escuché un zumbido de moscas cuando morí. 
La quietud en la habitación
era como la quietud en el aire
entre las palpitaciones de la tormenta.

Los ojos alrededor se habían secado
y las respiraciones se estaban acumulando.
Para ese último ataque, cuando el rey
estaría presente en la habitación,

yo había legado mis recuerdos, señaladas
que porciones de mi ser
eran asignables y entonces fue
cuando se interpuso una mosca,

con azul e incierto trastabillado zumbido,
entre la luz y yo.
Y entonces las ventanas fallaron
y no puede ver para ver.
c. 1862

Tres son los elementos simbólicos más comunes en la poesía de Emily Dickinson: los pies, las piedras y las aves. Los pies tienen la doble función de representar unas partes funcionales del cuerpo humano y un elemento básico del poema, pero, al mismo tiempo, pueden hacer referencia a un estado anímico. Por su parte, las piedras representan lo inmutable, en contraposición a las flores o la luz, por lo que, mientras estos se acercan a la vida, las otras forman parte de la muerte. Un caso particular es el de las aves, pues ellas forman parte de los misterios de la naturaleza, pero desde el punto de vista del poeta, pues ambos tienen en común que su misión en el mundo es cantar, tanto si son escuchados como si no, por lo que se les puede considerar una personificación de la esperanza. Veamos tres poemas en los que aparece alguno de estos símbolos: el (341), el (1510) y el (861):

After great pain, a formal feeling comes —
The Nerves sit ceremonious, like Tombs —
The stiff Heart questions was it He, that bore,
And Yesterday, or Centuries before?
The Feet, mechanical, go round —
Of Ground, or Air, or Ought —
A Wooden way
Regardless grown,
A Quartz contentment, like a stone —
This is the Hour of Lead —
Remembered, if outlived,
As Freezing persons, recollect the Snow —
First — Chill — then Stupor — then the letting go —
Después de un gran dolor, un formal sentimiento surge.
Los nervios se sientan ceremoniosos, como tumbas.
Las duras preguntas del corazón son: ¿Él, qué soportó?
¿Y ayer o siglos antes?

Los pies, mecánicamente, dan vueltas
por el suelo, el aire o el deber.
Un camino de madera
a pesar de todo crecido,

una satisfacción de cuarzo, como una piedra.
Esta es la hora de plomo
recordado, si hubiera sobrevivido.
como personas de hielo recordando la nieve.
Primero frío, luego estupor y finalmente dejar ir.
c. 1861
How happy is the little Stone
That rambles in the Road alone,
And does'nt care about Careers
And Exigencies never fears -
Whose Coat of elemental Brown
A passing Universe put on,
And independent as the Sun
Associates or glows alone,
Fulfilling absolute Decree
In casual simplicity-
Qué feliz es la pequeña piedra
que divaga sola en el camino
y no se preocupa de los negocios
ni teme a las obligaciones,
cuyo abrigo de marrón elemental
le puso un universo pasajero,
e independiente como el sol,
se asocia o brilla sola,
cumpliendo el mandato absoluto
en casual simplicidad.
c. 1880
Split the Lark—and you'll find the Music—
Bulb after Bulb, in Silver rolled—
Scantily dealt to the Summer Morning
Saved for your Ear, when Lutes be old —

Loose the Flood—you shall find it patent—
Gush after Gush, reserved for you—
Scarlet Experiment! Sceptic Thomas!
Now, do you doubt that your Bird was True?
Divide la alondra y encontrarás la música,
bulbo tras bulbo, en plata laminada,
escasamente dada a la mañana de verano,
salvada para tu oído cuando lo laúdes sean viejos.

Desata el flujo, lo encontrarás patente,
borbotón tras borbotón, reservado para ti.
¡Experimento escarlata! ¡Escéptico Thomas!
Ahora, ¿dudas que tu pájaro fuera real?
c. 1864

Emily fue la segunda de tres hermanos: el mayor era Austin y la pequeña Lavinia, de una familia de clase media americana muy tradicional, con fuerte apego a la tierra y la religión, que residía en la vieja mansión construida por su abuelo paterno, Samuel Fowler Dickinson, quien fue uno de los fundadores del Amherst College. Sus padres, Edward Dickinson, un próspero abogado que llegó a ser congresista, y Emily Norcross Dickinson, una mujer introvertida dedicada por completo a su hogar, les dieron a sus hijos una depurada educación, no exenta de cariño, pero sí muy austera y puritana, cuidando el núcleo familiar con un excesivo celo que condujo a la soltería a las dos hermanas y al hermano a ir a vivir a la casa vecina tras contraer matrimonio.

En su infancia, Emily faltó bastante a la escuela a causa de su salud frágil, sin embargo, cuando ya de adolescente se matriculó en la Academia mixta Amherst, sorprendió por su capacidad en asignaturas tan diferentes como Latín y Ciencias naturales y, sobre todo, en su habilidad para la composición escrita. A partir de esa época se hizo patente su rebeldía natural, lo que la diferenciaba de sus hermanos, algo que le trajo bastantes problemas cuando accedió al Mount Holyoke College, una institución de reglas muy estrictas y prácticas religiosas bastante invasivas a las que ella no pudo, ni quiso, doblegarse, por lo que solo aguantó un año.

De vuelta al hogar tuvo que enfrentarse a las creencias del calvinismo evangélico de su familia, cuestionando la base misma de su fe, pues ella no pensaba que los seres humanos nacieran totalmente depravados y cuya salvación dependiera del sometimiento en cuerpo y alma a una conversión hacia el sacrificio de Jesucristo, sino que se decantó más hacia la ortodoxia protestante liberal y hacia el trascendentalismo de Ralph Waldo Emerson, algo que se hace patente en sus poemas donde huye de lo doctrinal y busca una comprensión simbólica de la verdad.

Emily comenzó a componer poemas desde la adolescencia, aunque la inmensa mayoría de aquellos primeros versos se perdieron, ya que fueron compuestos para diversas amistades y enviados a ellas, sin embargo, se sabe que eran composiciones rebosantes de imaginación y fantasía, repletos de imágenes oníricas y juegos mentales que tenían como finalidad la comunión íntima con la persona a quienes iban destinados.

Lo que sí se ha conservado en gran parte es su enorme correspondencia iniciada a partir de los once años y que duraría hasta bastante después de haber cumplido los veinte. Entre sus variados destinatarios destaca su hermano Austin y tres amigas en especial: Abiah Root, Jane Humphrey y Susan Gilber, quien más tarde sería su cuñada, y a todos recrimina que no le respondan con la misma frecuencia con que ella les escribe, lo que parece basarse en su creciente sentimiento de abandono y soledad.

Sus amistades más cercanas solían estar relacionadas con la literatura, como la de un alumno de derecho de su padre, Benjamín F. Newton, quien le descubrió la poesía de Ralph Waldo Emerson, o la novia de su hermano, Susan Gilbert, quien la introduciría en los versos de Elizabeth Barrett Browning, cuya obra, sobre todo de “Una visión de poetas” y “Aurora Leigh” desempeñarían un importante papel en la formación de la propia Emily.

No se le conocen relaciones amorosas, aunque se comenta que allá por el año 1855, cuando volvían de un viaje a Washington D.C., donde su padre había concluido su labor como congresista, ambas hermanas pasaron un tiempo en la ciudad de Filadelfia donde, parece ser, se enamoró de un ministro presbiteriano, Charles Wadsworth, que estaba casado, pero con el que mantuvo una larga y fructífera correspondencia, recibiendo su visita en dos ocasiones.

Pero una misteriosa enfermedad dejó incapacitada a su madre y las dos hermanas se vieron obligadas a hacerse cargo de las tareas domésticas. Era el año 1855 y Emily contaba con tan solo veinticinco años de edad, pero a partir de ese momento, comenzó su alejamiento del mundo hasta su muerte, lo que ocurrió el 15 de mayo de 1886.

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