Prados, Emilio

Emilio Prados (Málaga, 4 de marzo de 1899 – Ciudad de México, 24 de abril de 1962) fue un destacado poeta español que formó parte de la Generación del 27, un grupo de escritores y artistas que se caracterizó por su renovación estética y su compromiso cultural. Prados estudió en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde conoció a Federico García Lorca, Luis Buñuel, Salvador Dalí y otros intelectuales de su época, con los que mantuvo una estrecha amistad.

La obra poética de Prados se puede clasificar en tres etapas, según su evolución temática y formal:

  • Una primera etapa de influencia vanguardista, en la que Prados experimenta con el lenguaje y las imágenes para crear una poesía original y sorprendente. Algunas de sus obras de esta etapa son: Tiempo (1925), un libro que refleja su visión del mundo a través de símbolos como el reloj, el espejo o el laberinto; Vuelta (1927), un poemario que expresa su nostalgia por la infancia y su tierra natal; Seis estampas para un rompecabezas (1925), una obra surrealista que juega con la combinación de palabras e imágenes; El misterio del agua (1926-1927), una colección de poemas que explora el tema del agua como símbolo de vida y muerte, inspirada en la fuente del patio de su casa en Málaga.
  • Una segunda etapa de compromiso social, en la que Prados se involucra en la realidad política y social de España durante la guerra civil. Su poesía se vuelve más directa y crítica, denunciando las injusticias y el sufrimiento causados por el conflicto. Algunas de sus obras de esta etapa son: Jardín cerrado (1936), un libro que refleja el dolor y la angustia del poeta ante la guerra; Romancero general de España (1937), una obra colectiva en la que participaron otros poetas del 27 como Rafael Alberti o Miguel Hernández; La piedra escrita (1939), un poemario que recoge sus impresiones sobre el exilio.
  • Una tercera etapa de introspección mística, en la que Prados busca una salida espiritual a su situación de exiliado. Su poesía se vuelve más íntima y profunda, expresando su anhelo de trascendencia y su fe en Dios. Algunas de sus obras de esta etapa son: La voz cautiva (1941-1959), una obra que recoge su experiencia del exilio y su búsqueda espiritual; Llama viva (1959), un libro que celebra el amor como fuente de vida; Hasta no sé qué día (1961), un poemario póstumo que resume su trayectoria poética.

Prados no solo fue poeta, sino también editor y fundador, junto con Manuel Altolaguirre, de la revista Litoral y la imprenta Sur, que fueron fundamentales para la difusión de la obra de los poetas del 27. Prados también colaboró con otros proyectos culturales como la revista Hora de España o el Colegio Español en México.

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