Hormigas en el centro de un desierto, de Raúl Molina Gil

Hormigas en el centro de un desierto indaga en los límites del lenguaje, de la memoria y del cuerpo dentro de un mundo atravesado por la violencia histórica, el desarraigo y la pérdida. A través de una voz fragmentaria y coral, se construye un territorio poético donde el “adentro” y el “afuera” —lo íntimo y lo colectivo, lo biográfico y lo político— se confunden y tensan. Y lo hacen envueltos de desiertos, ciudades devastadas, cuerpos heridos y éxodos, que dialogan con una tradición poética marcada por la exploración del dolor contemporáneo. Lejos del testimonio directo o del lamento nostálgico, estos poemas trabajan el silencio y la fisura como espacios de resistencia, proponiendo una escritura que no describe el colapso, sino que lo habita. Hormigas en el centro de un desierto es, así, una poética de la intemperie: una búsqueda obstinada de sentido y de comunidad allí donde la lengua parece haber sido arrebatada, pero aún insiste en decir.

Hormigas en el centro de un desierto es un libro de poesía que explora la fragilidad del lenguaje y de la experiencia humana en un tiempo marcado por la devastación, el desplazamiento y la violencia estructural. A lo largo de sus distintas secciones, Raúl Molina Gil articula una voz poética múltiple —a veces confesional, a veces colectiva— que atraviesa desiertos, ciudades arrasadas, hospitales y ruinas, hasta configurar un mapa simbólico de la intemperie contemporánea.

El libro se construye sobre una tensión constante entre interior y exterior, entre lo íntimo y lo histórico, entre el cuerpo individual y los cuerpos expuestos de la comunidad. La escritura avanza mediante fragmentos, repeticiones y quiebres sintácticos que erosionan el discurso lineal y cuestionan la posibilidad misma de nombrar. En ese gesto, el poema no se limita a representar el colapso, sino que lo encarna, pues la pérdida de la lengua, el agotamiento de los relatos dominantes y la imposibilidad de refugio atraviesan el texto como experiencia material.

Alejada de lo testimonial, Hormigas en el centro de un desierto propone una poética de resistencia crítica, donde el dolor no se estetiza, sino que se vuelve espacio de interrogación ética y política. El “nosotros” que recorre el libro no remite a una identidad cerrada, sino a una comunidad precaria, vulnerable, en permanente desplazamiento. En diálogo explícito e implícito con voces como Raúl Zurita, José Ángel Valente, Antonio Gamoneda, Alejandra Pizarnik o Paul Celan, el libro se inscribe en una tradición que entiende la escritura como un lugar de riesgo y de responsabilidad frente al mundo.

El desierto, imagen central del libro, no aparece como un mero escenario, sino como una condición: un espacio de desposesión y silencio, pero también de apertura y posibilidad. Desde ese centro inhóspito, los poemas ensayan una forma de decir que asume la pérdida como punto de partida y convierte la precariedad del lenguaje en impulso creador y en una herramienta para tratar de encontrar (quizás en vano) una salida. Hormigas en el centro de un desierto es, en definitiva, una obra que interroga el presente desde la herida y propone la poesía como un acto de permanencia, de escucha y de búsqueda colectiva en medio de la intemperie.

Veamos tres ejemplos de los poemas de este libro:

Interior

había un adentro, yo lo habito. un adentro como de cámaras frigoríficas y de acero. había un adentro, lo habitamos. un adentro con una sombra vertical y el cuerpo de un ternero al final del camino, y tú tirada sobre la hierba mirando el horizonte y deseando no haber nacido nunca. sí, un adentro iluminado que invita a no salir, a no respirar siquiera más de dos veces por minuto. había un adentro lleno de lluvia, una casa de muros agrietados y los alaridos de muchachos casi muertos de donde sales tú cada mañana para decirnos que no debemos entrar, que no debemos querer entrar porque no es agradable la casa tomada, porque no hay balcones ni ventanas ni dos soles que iluminen el cuerpo de los perseguidos. no, no, no me mires más con esas cuencas de piedra, no nos digas que no quieres saber nada de los ocasos ni del viento azotando los cipreses. aquí no quedan tumbas vacías que llenar ni saltamontes, aquí no quedan lagos ni animales atrapados en las redes de pesca. había un adentro, hay un adentro, lo habitamos. un adentro de níquel y de yodo. se llevaron todo lo adherido a la tierra y ya no estás tumbada mirando el horizonte, se lo llevaron todo y nos dejaron anclados a las venas. era negro, todo blanco, era negro todo rojo. había un adentro, un adentro sin salida y colmado de nieve. blanco. un adentro blanco, sí, era blanco. o quizá gris o quizá opaco. y tus dientes de leche cayendo sobre las rocas, cayendo sobre el veneno, sobre la hierba. sería injusto que aullara el perro toda la noche y tú lo sabes. sabes que más allá de estos cables tiene que haber vida, quizás plazas, calles, casas, quizás bancos, muros, piedras. alguien. al fin y al cabo, alguien. había un adentro de coronas que ruedan por la tierra y un sublime silencio sobre estos campos, un adentro de insectos, de animales agazapados entre dos tiempos. un adentro, un adentro.

y nosotros perdidos, y nosotros querido hermano un recuerdo que se desvanece
como hormigas en el centro de un desierto
                La marcha


He cruzado desiertos tras el paso de los bueyes
buscando tu rostro de azufre entre miles de cuerpos.

Hui de los oasis,
de su bullicio, su mercado,
su falsa vida,
su cartografía de especias
que todo lo impregnaba.
No me quedó más muerte que contar:
solo estas ruinas y el dolor.

¿Supieron tus huellas la fecha exacta del derrumbe?
¿Caíste nunca al calor? ¿Espacio de qué
días perdidos se tatuó en tu pecho?
Pedernal

quiere que se cojan de la mano y bailen en fila
porque la vida, dice, no es más que ver
volar buitres sobre páramos
e intentar alcanzarlos con la yema de los dedos
porque la vida, digo, te equivocas,
la vida es la distancia
entre la yema de los dedos y los buitres:
solo aire, solo espacio, solo querer caminar sobre las aguas
venid y danzad, compañeros, danzad
cuando nos meta en su corro en cualquier comedio,
no olvidéis los pasos ni la arena
porque de arena y pasos está hecho el mundo

Raúl Molina Gil, autor de la plaquette Idiomas de la sangre, galardonada con el Premio Universitat de València d’Escriptura de Creació 2016, ha escrito Hormigas en el centro de un desierto, su primer poemario. Algunas de sus composiciones fueron recogidas en las antologías No sé si no en la herida (2015), Memoria poética del día de la poesía (UCM, 2015 y 2016) o Voces del extremo. Antología 2012/2016 (2017), así como en las revistas Anáfora o El volumen de una sombra. A partir de sus poemas, Ruth Pinsueño construyó el espectáculo audiovisual Exterior, estrenado en Zaragoza en 2023.

Actualmente, es profesor de teoría de la literatura y literatura comparada en la Universidad de Alcalá, Jefe de Redacción de Pasavento. Revista de Estudios Hispánicos y codirector de la colección de poesía La Guerra Chimpancé. Fue editor de Lecturas del desierto. Antología y entrevistas sobre poesía actual en España, así como del monográfico homónimo, considerado uno de los primeros acercamientos panorámicos a la lírica española del siglo XXI (Kamchatka. Revista de análisis cultural¸2018; junto a Álvaro López Fernández y Ángela Martínez Fernández). También coordinó el número Experimentación y rupturas en la poesía española del siglo XXI (Tropelías, 2023; junto a Álvaro López Fernández) y es autor de numerosas investigaciones sobre poesía actual, entre las que destacan su libro ¿Un lugar sin lugar? La poesía de Antonio Méndez Rubio (1988-2005), publicado en 2022 por la Universidad de Extremadura, así como de las siguientes ediciones críticas: El hombre y el trabajo, de Arturo Serrano Plaja (Guillermo Escolar, 2018), Poesía y poder, de Alicia Bajo Cero (La Oveja Roja, 2019), La lentitud de los bueyes. Memoria de la nieve, de Julio Llamazares (Cátedra, 2024) o Raimundo Salas Mercadal. Poesía reunida (Universidad de Zaragoza, 2025). En marzo de 2026 verá la luz su último trabajo, realizado junto a Álvaro López Fernández para la colección Clásicos Hispánicos de la Cátedra: Un estallido. Antología de la poesía española (2000-2025), en la que se recoge la obra de veinticinco autores y autoras jóvenes, precedida por un extenso prólogo en el que se atienden a las claves de los últimos cinco lustros de poesía española.

Poco antes de este artículo, Raúl Molina recibió el Premio de Investigación de la Universidad de Alcalá de Henares en Ciencias Humanas 2025.

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