José Marchena y Ruiz de Cueto (Abate Marchena)

El Abate Marchena murió el 31 de enero de 1821 en Madrid, habiendo nacido en Utrera, Sevilla, el 18 de noviembre de 1768. Hijo único de una familia acomodada destinado a la carrera eclesiástica. Sin embargo, su falta de vocación religiosa hizo que muy pronto su vida siguiera otros derroteros. Estudió Filosofía Moral en los Reales Estudios de San Isidro y, posteriormente, Leyes en la Universidad de Salamanca para iniciar en este mismo centro la carrera de Leyes. Familiarizado con el pensamiento de Adam Smith, Rousseau, Mably, Montesquieu, Voltaire y otros autores de la Ilustración, publicó en Madrid, allá por 1787, el periódico El Observador, donde sus escritos fueron denunciados al Santo Oficio y su lectura quedó prohibida. De su época a caballo entre Madrid y Sevilla son sus creaciones poéticas de carácter neoclásico y con un claro contenido político. A causa de sus penurias económicas, en 1792, en plena Revolución francesa, se marchó a Francia, instalándose durante un año en Bayona donde sus ideas revolucionarias fueron bien acogidas. En 1793 viajó a París, justo cuando se declaró la guerra entre Francia y España, sin embargo, con la subida de Robespierre al poder de la República, Marchena fue detenido y encarcelado, junto con los girondinos, hasta finales de 1794. Sin embargo, con la llegada del Directorio, volvió a disfrutar de una gran fama en los círculos parisinos, aunque su vehemencia en la exposición de sus pensamientos le ocasionó numerosos problemas con las autoridades, sobre todo tras editar la revista Le Spectateur fraçaise. En 1799 traduciría al español El contrato social de Rousseau. Con la llegada de Napoleón fue nombrado inspector de contribuciones en el estado mayor del Ejército del Rin. Fue durante ese periodo cuando publicó el Fragmentum Petronii, un falso fragmento del Satiricón de Petronio escrito en latín, que acompañó el texto de una jocosa introducción sobre las artes amatorias en la Antigüedad y, unos años después, volvería a realizar una broma parecida con la edición de un falso Fragmentum Catulli (1806). Concluida la guerra con Alemania, regresó a París donde estuvo ocupado en diversas tareas literarias: tradujo varias obras al francés, del italiano y del inglés, colaboró en la revista Décade philosophique, y realizó algunas obras literarias y ensayos. A principios de 1808, regresó a España con el general Murat como propagandista a favor de la política francesa en España, siendo director del Correo Político y Militar de Córdoba, y desempeñando diversos cargos de importancia en el Ministerio del Interior de José I quien, en reconocimiento a su trabajo, le condecoró con la Cruz de la Real Orden de España. Sin embargo, la derrota francesa en España le obligó a tomar de nuevo el camino del exilio en Francia, donde tradujo al español de las principales obras de la filosofía y del pensamiento político francés del siglo XVIII. Con el restablecimiento de la Constitución y el perdón a los afrancesados, pudo regresar a España instalándose en Sevilla, muriendo en Madrid, mientras visitaba a un amigo, en 1821.

El sueño engañoso

Al tiempo que los hombres y animales
en hondo sueño yacen sepultados,
soñé ante mí los pueblos ver postrados
alzarme rey de todos los mortales.

Rendí el cetro a las plantas celestiales
de Alcinda, y mis suspiros inflamados
benignamente fueron escuchados;
me envidiaron los Dioses inmortales.

Huyó lejos el sueño, mas no huyeron
las memorias con él de mi ventura,
la triste imagen de mi bien fingido.

El mando y el poder desparecieron.
¡Oh de un desventurado suerte dura!
Amor quedó, mas lo demás es ido.

Un artículo de Antonio Cruzans

Entradas creadas 267

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones relacionadas

Comienza escribiendo tu búsqueda y pulsa enter para buscar. Presiona ESC para cancelar.

Volver arriba