Mario Benedetti

El escritor uruguayo Mario Benedetti, nacido el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, y fallecido el 17 de mayo de 2009 en Montevideo, es conocido especialmente por sus cuentos y sus poemas.

Hijo de una próspera familia de inmigrantes italianos, a los cuatro años comenzó su educación en Montevideo, ciudad que le marcó gracias a las experiencias vividas en ella. Comenzó su carrera literaria publicando poesía, pero pronto se volvió hacia el cuento y la novela, géneros en los que pintó un retrato realista y crítico de la ascendente clase media uruguaya a la que pertenecía. Sus historias más logradas aparecieron en la colección Montevideanos (1959), donde, como Joyce en Dublineses, Benedetti se convirtió en el cronista de la burguesía de la capital uruguaya y de la vida urbana, aunque, a diferencia del irlandés, Benedetti a menudo se mantuvo en un nivel descriptivo carente de profundidad. Pronto sus obras se convirtieron en éxitos de ventas en Uruguay y, en la década de 1960, su reputación se había extendido por toda América Latina. Su novela La tregua (1960) fue otro éxito, al igual que su novela alegórica El cumpleaños de Juan Angel (1971). Benedetti tuvo la desgracia de coincidir en tiempo como escritor con Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y otros que propiciaron lo que se conoce como el “boom de la novela latinoamericana” y con quienes no pudo competir.

En 1959 Benedetti se desplazó a Nueva York con una beca y durante la década de 1960 viajó mucho. A partir de finales de la década de 1960, pasó largos períodos en Cuba. Partidario del régimen de Castro, finalmente se instaló en la isla, donde sus obras tomaron un giro más político, particularmente después del golpe militar de 1973 en Uruguay. Algún tiempo después se mudó a Madrid. Posteriormente Benedetti publicó Errores y declaraciones sinceras (1989) y La borra del café (1992). Además de cuentos, novelas y poesía, Benedetti escribió obras de teatro y ensayos.

Corazón coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro
porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Un artículo de Antonio Cruzans

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