Diez sonetos de amor, de Antonio Gala

“¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.”

Esta es la afirmación que Gustavo Adolfo Bécquer nos dejó en su rima XXI, y cuánta razón tenía. Porque la poesía no es simplemente la sucesión de versos más o menos rimados, más o menos medidos, no, la poesía es mucho más, es una forma de vida, una postura ante el mundo y ante uno mismo, es una búsqueda y un encuentro… la poesía es vida… Al mismo tiempo, la podemos encontrar en cualquier parte, en cualquier objeto, en cualquier persona… Y aparecerá con formas infinitas, infinitas texturas, infinitos colores, aromas, sabores… Porque la poesía es eternidad.

Por ello un poeta no es necesariamente la persona que rima versos y los plasma sobre un papel o los recita ante un público… un poeta no necesita vender libros para serlo… un poeta lo es sin más, aunque jamás haya escrito nada, porque la poesía está dentro y puede salir simplemente en una mirada, en una caricia, en un silencio que el viento esparcirá…

Sin embargo, en raras ocasiones, aparecen personas que están tocadas con un don divino y deben, como es su obligación con resto de la humanidad, transmitir a los demás humanos la pureza de la levedad de las palabras, o la armonía de los sonidos, o la cadencia del caos universal… Y hoy quiero hablar de algunos de estos seres, porque ellos están poseídos por una obsesión: son esclavos de la belleza.

ANTONIO GALA

Antonio Gala fue un escritor, periodista, dramaturgo, ensayista y poeta español que nació en Brazatortas (Ciudad Real) el 2 de octubre de 1930 y falleció en Córdoba el 28 de mayo de 2023. Se crio en Córdoba y estudió Derecho, Filosofía y Letras, Ciencias Políticas y Económicas en Sevilla y Madrid. Se inició en la literatura con el libro de poemas Enemigo íntimo (1959), que obtuvo el premio Adonáis, y luego se dedicó al teatro con obras como Los verdes campos del Edén (1963), Anillos para una dama (1973) o Séneca o el beneficio de la duda (1987). También escribió novelas como El manuscrito carmesí (1990), que ganó el premio Planeta, La pasión turca (1993) o La regla de tres (1996), en las que exploró las pasiones eróticas de sus personajes femeninos. Fue un autor muy popular y reconocido con varios premios y distinciones, como el Premio Nacional de Teatro Calderón de la Barca, el Hijo Predilecto de Andalucía o la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.

Antonio Gala se consideraba a sí mismo un poeta, por encima de todo. De hecho, toda su obra tanto dramática como narrativa está impregnada de un fuerte lirismo, que cierta crítica ha calificado de trasnochado y anacrónico. A parte del libro Enemigo íntimo (1959), otros libros de poesía suyos son La deshonra (1962), Testamento andaluz (1972), Poemas de amor (1984) o El poema del Toboso (1993). Su poesía se caracteriza por el uso de la metáfora, el tono confesional, la musicalidad y la influencia de autores como Rilke, Garcilaso o San Juan de la Cruz. Con ella, Antonio Gala, daba una plena expresión de su sensibilidad, de su visión del mundo y de sus sentimientos. Es una poesía que busca la belleza, el amor y la trascendencia, pero también refleja el dolor, la soledad y la muerte. Es una poesía que combina lo clásico y lo moderno, lo culto y lo popular, lo andaluz y lo universal. Es una poesía que habla con voz propia y que invita a la emoción y al diálogo.

VÍCTOR MARIÑAS

Por su parte, Víctor Mariñas Perdigón es un músico, cantautor y profesor de guitarra y lenguaje musical nacido en Almendralejo (Badajoz) en 1965, que ha publicado varios discos, entre los que destaca el que nos ocupa, Diez sonetos de amor de Antonio Gala (2009), en el que pone música a los poemas del escritor cordobés. Con dieciocho años participó en la gira de una famosa pareja de aquellos tiempos: Juanito Valderrama y Dolores Abril. Estudió canto, guitarra, armonía, composición y piano. Ha actuado en múltiples locales madrileños y ha realizado diversas giras por toda España. Compone sus propias canciones y ha musicado poemas de lo más florido del panorama de las letras hispanas: Gabriel Celaya, José Hierro, Luis Cernuda, Elsa López, Gabriel y Galán y, como no, Antonio Gala… También ha participado en proyectos como Caminos de tinta y papel (2012), una iniciativa cultural que recorrió 15 municipios extremeños con música y literatura.

El estilo musical de Víctor Mariñas se podría definir como intimista, poético y comprometido. Su música se basa en la guitarra acústica y en su voz, que transmite emoción y sensibilidad. Sus canciones son una mezcla de influencias que van desde el folk al pop, pasando por el flamenco, el jazz o la bossa nova. Sus letras son reflexiones sobre el amor, la vida, la naturaleza o la sociedad, a menudo inspiradas en poetas como Antonio Gala, José Hierro o Miguel Hernández. Su estilo musical es personal y original, pero también cercano y accesible.

DIEZ SONETOS DE AMOR, de Antonio Gala y Víctor Mariñas

Diez sonetos de amor es un disco que contiene diez canciones basadas en los sonetos que Antonio Gala escribió para su amada Carmen Claver. Víctor Mariñas respeta el texto original de los poemas y les añade una melodía y un acompañamiento musical que realzan su belleza y su expresividad. El resultado es una obra que fusiona la poesía y la música con armonía y sensibilidad, y que transmite el amor, el desamor, la pasión y el dolor que siente el poeta.

En este disco participaron, además de Víctor Mariñas como cantante y guitarrista, otros artistas como Pere Gimferrer, que escribió el prólogo del libro; Ana Belén, Carlos Cano, Luis Eduardo Aute, Rosa León, Pablo Guerrero y María Dolores Pradera, que apadrinaron el proyecto; José Infante, que hizo la selección de los sonetos; y Antonio Vega, que cantó una versión de uno de los poemas de Gala. Todos ellos contribuyeron a darle difusión y prestigio a este disco, que fue el primero en musicalizar la obra poética de Antonio Gala.

Más que un libro es un gesto, un guiño, una invitación a creer en la poesía. En sólo diez sonetos se encierra el más grande sentimiento humano: el amor. Es como una joya: pequeña, pero valiosa.

Veamos algunas de estas composiciones:

LA LUNA NOS BUSCÓ

La luna nos buscó desde su almena,
cantó la acequia, palpitó el olvido.
Mi corazón, intrépido y cautivo,
tendió las manos, fiel a tu cadena.

Qué sábanas de yerba y luna llena
envolvieron el acto decisivo.
Qué mediodía sudoroso y vivo
enjalbegó la noche de azucena.

Por las esquinas verdes del encuentro
las caricias, ansiosas, se perdían
como en una espesura, cuerpo adentro.

Dios y sus cosas nos reconocían.
De nuevo giró el mundo, y en su centro
dos bocas, una a una, se bebían.
TÚ ME ABANDONARÁS 

Tú me abandonarás en primavera, 
cuando sangre la dicha en los granados 
y el secadero, de ojos asombrados, 
presienta la cosecha venidera.

Creerá el olivo de la carretera 
ya en su rama los frutos verdeados. 
Verterá por maizales y sembrados 
el milagro su alegre revolera.

Tú me abandonarás. Y tan labriega 
clareará la tarde en el ejido, 
que pensaré: Es el día lo que llega.

Tú me abandonarás sin hacer ruido, 
mientras mi corazón salpica y juega 
sin darse cuenta de que ya te has ido.
TU PROMESA LLEVO

Yo me voy y tu promesa llevo 
como quien agua en unas redes lleva, 
que no es aquí ninguna traición nueva 
y ningún juramento en aquí nuevo.

No sé por qué razón otra vez pruebo 
a darte fe, si soy la viva prueba 
de que en ti la mentira se renueva 
igual que en el amor yo me renuevo.

Caerá el otoño sobre los frutales; 
caerá al lagar el mosto desangrado 
y en el campo las lluvias iniciales.

Caerá diciembre y me hallará cansado 
de esperar, a destiempo, los rosales 
que me ofreciste un día ya olvidado.
LA VOZ SERENA

Cuándo tendré, por fin, la voz serena, 
sencillo el gesto, la ansiedad cumplida, 
sigilados los labios de la herida, 
mi pleamar cansada por tu arena.

Cuándo mi sangre trazará en la vena 
su ronda acostumbrada y consentida, 
y unánimes irán —corta la brida- 
el fiero gozo y la dorada pena.

Cuándo estará mi boca sosegada, 
suave el aliento, el beso compañero, 
compartida la gracia de la almohada.

Cuándo llegará el día verdadero 
en que me suelte ya de tu mirada, 
para poder decirte que te quiero.
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